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martes, 5 de julio de 2011

"A buen entendedor, pocas palabras bastan"

Atendiendo a mi primera petición bloguera (¡gracias Dynara Runa Magica!) hoy toca hablar de este refrán. A pesar de que es uno de los más utilizados en nuestro lenguaje, es quizá uno de los más curiosos, porque es un refrán de doble filo.

Su significado puede variar dependiendo de su sentido positivo o negativo. En primer lugar, se puede utilizar con un significado de elogio hacia otra persona, destacando que no le hacen falta muchas explicaciones para entender algo por ser muy inteligente y perspicaz. Por ejemplo,
"a Fulanito solo tuve que explicarle el tema una vez, y es que a buen entendedor pocas palabras bastan".
En cambio, también puede resultar un tanto despectivo, cuando responde a la pregunta del interlocutor de no haber entendido de qué se habla o por no querer dar más explicaciones dejando el tema en el aire. En este caso, el ejemplo podría ser
"si no lo entiendes es tu problema, porque a buen entendedor pocas palabras bastan"

El origen podemos encontrarlo, por una parte, en la expresión latina

Intelligenti pauca

es decir, "a los inteligentes, pocas cosas". Y por otro lado, también en la Antigua Roma, el comediógrafo latino Tito Maccio Plauto la plasmó en una de sus sentencias, "al sabio, una sola palabra le basta". Y es que de todos es sabido el amor por la cultura y la sabiduría que se tenía en la antigüedad.

Una historia curiosa relacionada con este refrán la encontramos en una breve anécdota del cardenal Mazarino, diplomático y político francés, sucesor del cardenal Richelieu. Se dice que un día un mendigo pidió una audiencia con el cardenal, para hacerle saber las desgracias que le asolaban. Mazarino, tras reflexionarlo dubitativo, accedió pero con una condición: el mendigo tendría que expresarse en tan solo dos palabras. El hombre, obediente, tan solo dijo:

"hambre, frío"

El cardenal, volviéndose a su secretario contestó:

"comida, ropas"

Y siguiendo con sus quehaceres, mientras el hombre abandonaba la estancia, afirmó:

"A buen entendedor, pocas palabras"

De este modo el mendigo resolvió sus problemas con tan solo dos palabras. Y es que a veces, las palabras sobran.

¡Gracias de nuevo, Dynara! Espero que te haya gustado.

¡Hasta la próxima!